Tegucigalpa-. Las largas filas de pacientes en el Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza dejaron en evidencia, una vez más, las limitaciones del sistema de salud para atender enfermedades mentales en Honduras, especialmente en zonas rurales y departamentos alejados.
Especialistas señalan que la relación de psicólogos por cada 100,000 habitantes es inferior a uno, una de las más bajas en la región, situación que obliga a muchas personas con trastornos como ansiedad, depresión o estrés a viajar hasta la capital para recibir una consulta.
Aunque usuarios reconocen que la atención brindada en el Mario Mendoza es satisfactoria, persiste la dificultad para acceder a ciertos medicamentos, lo que lleva a que algunos tengan que adquirirlos por cuenta propia, un gasto que no todos pueden asumir.
Médicos y organizaciones coinciden en que el país necesita con urgencia más hospitales regionales, un mejor suministro de fármacos y campañas que rompan el estigma que aún pesa sobre la salud mental, además de un aumento en el presupuesto para atender una problemática que, advierten, continúa en crecimiento.










