Con las primeras proyecciones del proceso electoral, la composición del Congreso Nacional (CN) apunta a un cambio profundo. Se estima que cerca del 90 por ciento de los diputados que integrarán la Cámara Legislativa en el período 2026-2030 serán nuevos rostros, lo que representa una de las renovaciones más amplias en la historia reciente del país. La salida de figuras tradicionales y de políticos con larga influencia territorial marca un giro significativo promovido directamente por los votantes.
En Francisco Morazán, el relevo es especialmente evidente: de los 23 candidatos inscritos, 20 son completamente nuevos en la política. Muchos de ellos carecen de militancia partidaria y no cuentan con trayectoria en la vida pública. Entre las nuevas figuras destaca el liberal Rashid Mejía, conocido por sus críticas abiertas al gobierno en redes sociales, pero sin experiencia previa en cargos de elección.
La renovación también se refleja en otros departamentos. En Colón, por ejemplo, el ingeniero Juan Alberto Sauceda emerge como una de las caras más fuertes del Partido Nacional tras convertirse en el diputado más votado de esa región. Al mismo tiempo, varios legisladores reconocidos no lograron retener sus curules, entre ellos los oficialistas Jari Dixon Herrera, Eliud Girón y Juan Barahona, quienes aspiraban a seguir representando a Libertad y Refundación (Libre).
Pese a la fuerte ola de reemplazo, algunas figuras lograron mantenerse. Entre ellas están Hugo Noé Pino por Libre; las nacionalistas Lissi Cano y Johana Bermúdez; y el liberal Joshy Toscano, quien pasa de suplente a propietario. También continuará en el Legislativo la congresista Iroshka Elvir, del Partido Liberal y esposa del candidato presidencial Salvador Nasralla. En la misma línea, en Francisco Morazán aseguró su reelección Kritza Pérez, quien aunque llegó al Congreso con el Partido Liberal, buscó en esta ocasión una curul bajo la bandera de Libre.
Dentro del partido de gobierno también lograron conservar espacio congresistas como Edgardo Casaña, de Santa Bárbara, quien suma ya cuatro períodos legislativos, y Sergio Castellanos, reelecto por segunda vez y con trayectoria previa en el desaparecido partido Unificación Democrática (UD). Otra figura reconocida que logró mantenerse en la capital es el entrenador de fútbol Salomón Nazar, ahora diputado electo por el Partido Liberal.
A nivel nacional, el electorado decidió dejar fuera a viejos caudillos y líderes históricos. Entre las figuras más emblemáticas que no lograron la reelección están el jefe de bancada del Partido Liberal, Mario Segura, quien buscaba un tercer período por El Paraíso, y José Alfredo Saavedra Paz, influyente dirigente liberal de Valle, con ocho períodos en el Congreso. Sus salidas simbolizan el fin de una era política y el inicio de un Congreso marcadamente distinto.










