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Fotografía de archivo, tomada el 2 de julio de 2010, en la que se registró al delantero uruguayo Sebastián Abreu al celebrar el gol que le marcó a Ghana en la definición por tiros penales y que clasificó a su equipo a las semifinales del Mundial FIFA de Sudáfrica, en el estadio Soccer City, en Johannesburgo (Sudáfrica). EFE/Lavandeira jr

Uruguay-Ghana 2010: la mano de Suárez y la ‘locura’ de Abreu

MontevideoUruguay aguarda expectante el partido del próximo 2 de diciembre, en el que se enfrentará con Ghana en la fase de grupos del Mundial de Catar 2022 con el recuerdo, aún fresco, de la mano de Luis Suárez y el penal picado de Sebastián ‘el Loco’ Abreu en los cuartos de final de Sudáfrica 2010.

Sin duda, junto al ‘Maracanazo’ de 1950, este partido, disputado por los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica 2010 que ganó Uruguay en la tanda de penaltis ante el equipo africano (4-2), tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario, es el que más recuerdan los hinchas de la Celeste.

Como narró el equipo de Efe en 2010, pocas veces, en la historia de la Copa del Mundo, un solo minuto dio tanto de sí. Hay campeonatos enteros que no registran tantos acontecimientos como ese minuto 121 de locos en el que Ghana pasó de tener las semifinales a tiro de penalti a jugarse la vida en la ruleta rusa de la tanda de lanzamientos.

En la época del fútbol antes del VAR, Luis Suárez protagonizó la que el escritor uruguayo y ferviente aficionado al fútbol Eduardo Galeano calificó como «la mejor atajada del torneo», en un texto recogido en su libro póstumo «Cerrado por fútbol».

«El atacante uruguayo Luis Suárez detuvo con las dos manos, en la línea del gol, una pelota que hubiera dejado a su país fuera de la Copa. Y gracias a ese acto de patriótica locura, él fue expulsado pero Uruguay no», describió el autor de «Fútbol a sol y sombra», quien falleció en 2015.

Aquel día fue también en el que todo un país gritó y lloró al unísono el error del jugador ghanés Asamoah Gyan, que falló un penal, luego de la mano y expulsión de Suárez, que hubiese dado vuelta a la situación.

Fotografía de archivo, tomada el 2 de julio de 2010, en la que se registró a los jugadores de Uruguay Luis Suárez (arriba) y Sebastián Egúren (abajo) al celebrar su clasificación a las semifinales del Mundial FIFA de Sudáfrica, en el estadio Soccer City, en Johannesburgo (Sudáfrica). EFE/Lavandeira jr

El encuentro, único antecedente de enfrentamiento entre estas dos selecciones, fue delirante hasta en los penales en los que Sebastián ‘el Loco’ Abreu hizo reconfirmar su apodo futbolístico al golpear el último y definitorio tiro al estilo Panenka, con paradita de rigor y el corazón de al menos tres millones de personas en la garganta.

Uruguay-Ghana es un partido que todavía repiten en los televisores de las tiendas de electrodomésticos ante cualquier importante cita futbolística, un encuentro que todavía ven en grupo los aficionados con nostalgia de recordar los mejores momentos de la selección.

El resumen de los momentos más importantes de aquel partido de 2010 tiene 9,3 millones de reproducciones en Youtube. Todo hace prever que ese video, en las próximas semanas, superará los 10 millones de visualizaciones, pues muchos uruguayos querrán rememorar aquel importante día de 2010.

En la tierra de la cábala (o superstición futbolística), y ante la última cita mundialista de algunos de los protagonistas más jóvenes de aquella cuarta posición alcanzada en Sudáfrica 2010, como Luis Suárez, Edinson Cavani o Diego Godín, muchas de estas escenas se repetirán con la esperanza puesta en lo que pueda lograr la nueva generación celeste, cuyas figuras protagonistas son los centrocampistas Federico Valverde y Rodrigo Bentancur.

«Algunos cardiólogos nos advirtieron, desde la prensa, que ‘el exceso de felicidad puede ser peligroso para la salud’. Numerosos uruguayos, que parecíamos condenados a morir de aburrimiento, celebramos ese riesgo, y las calles del país fueron una fiesta. Al fin y al cabo, el derecho a festejar los méritos propios es siempre preferible al placer que algunos sienten por la desgracia ajena», agregó Galeano en el texto mencionado.

Si bien es imposible saber cuál será el resultado y la repercusión que el encuentro del 2 de diciembre tendrá en el desempeño de la selección en este torneo, lo que es seguro es que Uruguay entero soñará con la posibilidad de que algo de la emoción de 2010 pueda repetirse también en 2022.

 

 

 

 

 

 

CON INFORMACIÓN EFE