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Rusia mantiene presión en Donbás, mientras crecen expulsiones de diplomáticos

Moscú/Kiev- El Ejército ruso prosiguió hoy su ofensiva en el este de Ucrania a fin de controlar totalmente el Donbás, mientras aumentaron las expulsiones de sus diplomáticos de países europeos por la presunta matanza en Bucha, en la región de Kiev.

Ucrania informó entretanto de que Rusia está reagrupando tropas y prepara una operación ofensiva en el este del país para intentar controlar totalmente las regiones de Donetsk y Lugansk, cuya independencia fue reconocida por Moscú tres días antes de comenzar la operación militar en Ucrania el pasado 24 de febrero.

«El enemigo está reagrupando tropas y concentrando sus esfuerzos en preparar una operación ofensiva en el oriente de nuestro país. El objetivo es establecer el control total sobre el territorio de las regiones de Donetsk y Lugansk», según un informe del alto mando del Ejército ucraniano.

El Reino Unido confirmó asimismo que «muchas unidades rusas que se están retirando del norte de Ucrania probablemente requerirán un significativo reequipamiento y rehabilitación antes de poder ser desplegadas de nuevo para acometer operaciones en el este de Ucrania».

También Estados Unidos aseguró que Rusia está «revisando sus objetivos» en Ucrania y planea centrarse en el este y en parte del sur en lugar de tratar de invadir todo el país, y pronosticó que la nueva fase del conflicto será «larga».

De acuerdo con el Instituto para el Estudio de la Guerra de Estados Unidos, la próxima batalla clave en el Donbás se librará en Slaviansk, donde el 12 de abril de 2014 comenzó la sublevación prorrusa de la región, pero que permanece bajo control ucraniano desde el verano de ese año, a diferencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk.

Según informaron este martes las milicias prorrusas de la región de Donetsk, sus fuerzas se han hecho con el control de un total de 139 localidades desde el inicio de la ofensiva militar rusa en Ucrania el pasado 24 de febrero.

BUCHA Y ÉXODO DE DIPLOMÁTICOS RUSOS

Mientras Rusia reagrupa sus fuerzas para continuar la ofensiva en el Donbás, crecen las acusaciones contra el país por la presunta masacre de Bucha, localidad ucraniana cuyo nombre dio la vuelta al mundo al aparecer imágenes de cuerpos maniatados o en fosas comunes.

Según aseguró este martes el ministro del Interior de Ucrania, Denys Monastyrsky, sólo en la región de Kiev, incluida la capital del país, los agentes de seguridad ucranianos ya han documentado y registrado más de 1.200 presuntos crímenes de guerra atribuidos a los rusos.

Rusia, no obstante, niega cualquier implicación de sus militares en la muertes de civiles y asegura que las fuerzas ucranianas pueden estar preparando otros «montajes» para «desacreditar» a las tropas rusas.

Según el Ministerio de Defensa de Rusia, el 4 de abril los militares ucranianos «realizaron en la localidad de Moschún, a 23 kilómetros al noroeste de Kiev, otra escenificación, filmando a civiles presuntamente asesinados por las fuerzas rusas para luego difundir las imágenes en los medios occidentales».

Moscú insiste en que tras la retirada de las tropas rusas el alcalde de Bucha tardó tres días en denunciar la presunta matanza, algo que contradicen las imágenes de satélite publicadas por el diario «The New York Times», pues en ellas se ven once bultos tendidos en el suelo «similares en tamaño a un cuerpo humano» en una sola calle durante la ocupación de las tropas rusas de esa localidad.

Las acusaciones de posibles «crímenes de guerra» en Bucha dieron lugar a una gran ola de expulsiones de diplomáticos rusos de distintos países, entre ellos España, que declaró «no gratos» a 25 trabajadores de la misión diplomática rusa.

En total, cerca de 200 diplomáticos rusos fueron expulsados de distintos países durante las últimas 48 horas, acciones a las que Moscú prometió responder «de forma correspondiente».

LAS NEGOCIACIONES, UNA OPCIÓN «DIFÍCIL» PERO SIN ELECCIÓN

Pese a lo ocurrido en Bucha, las negociaciones con Rusia deben continuar, opinó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

«Lo más fácil sería interrumpir las negociaciones», dijo el mandatario ucraniano, quien agregó que «hay que hallar la posibilidad de reunirse».

Con todo, admitió que será difícil llegar a un acuerdo acerca de todos los asuntos sobre la mesa, sobre todo en lo que respecta al futuro de Crimea y el Donbás, y abogó por solucionarlo aparte.

El Kremlin aseguró hoy que el presidente ruso, Vladímir Putin, estaba dispuesto a reunirse con Zelenski, pero subrayó que «esa reunión será posible solo después de que se llegue a un acuerdo respecto al documento final de las negociaciones entre Moscú y Kiev.

CON INFORMACION DE EFE