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¿Qué pasa en el RAP?

El Régimen de Aportaciones Privadas (RAP) es prácticamente el banco de ahorro de los trabajadores del sector privado y durante años ha tenido buena reputación, especialmente por la agilidad con que resuelve las solicitudes presentadas.
Sin embargo, hoy funciona con la misma pachorrudez de cualquier institución pública, donde los trámites son eternos y las respuestas rayan en el absurdo para caer en lo ridículo.
Ya sabemos que estamos en tiempos de Covid-19 y que las fases de reapertura hay que respetarlas para evitar las posibilidades de contagio y propiciar una adecuada adaptación a la nueva normalidad, pero tampoco significa que las instituciones que se benefician del aporte de los trabajadores deben quedarse paralizadas mientras el batallón de desempleados y suspendidos están con los bolsillos vacíos.
Al pan, pan, y al vino, vino. Un trabajador suspendido es lo mismo que un desempleado. No tienen ingreso. Pasan arrancados. ¿Y qué hacen por ellos? De un lado promueven un «bonito» que lo pagan cuando les ronca la gana y que no ajusta para nada, y por otro, todo lo que el cesante tiene aportado queda retenido en algunos casos hasta por seis meses, porque así ha sido estipulado desde siempre, sin pensar en que esto debe cambiar porque nos enfrentamos a una crisis económica y sanitaria nunca antes vista por las nuevas y viejas generaciones.
Aún cuando la orden es que les paguen de inmediato a los trabajadores que han sufrido la «barrida» de las empresas que ya no aguantan las caídas, existe un tremendo retraso. ¿Cómo es posible que lleven seis meses con oficinas cerradas y prestando una pésima atención? por no decir la peor del mundo, cuando miles y miles de hondureños lloran con desesperación por no poder sacar sus centavos aunque sea para poner el pan y el agua en la mesa de sus hijos todos los días.
Haga la prueba. Métase al Facebook del RAP… Le pedirán que envíe mensaje privado con sus datos y detalle del trámite que desea realizar. Para variar, siente ligero alivio con la respuesta hasta que se decepciona cuando lo hacen esperar hasta tres días por una respuesta que redunda en volver a pedir lo mismo para «confirmar» y por «seguridad».
Igual situación ocurre con el WhatsApp que tienen a disposición. Pruebe. Si tiene suerte le contestarán en el término de tres días y si anda con desgracia no le contestarán nunca. Ah, y si le responden le dirán que vuelva a mandar otros datos para confirmación y seguridad. Tiene otra vez que esperar hasta cinco días por una respuesta, que terminará siendo: ya fue ingresada su solicitud número tal y comuníquese con nosotros en unos siete días para revisar el estado de la misma.
Pasados los siete días le dicen que la solicitud está en proceso y que se comunique en cinco días para ver en qué estado se encuentra. De paso terminan pidiéndole comprensión. Hace poco habilitaron una línea telefónica que, igual, si tiene suerte pasan la llamada a un agente de atención, quien le dirá que ya se hizo la nota de reclamo al departamento respectivo y que espere respuesta. Lo mismo es. Ah, y si anda «salado», solo escuchará una y mil veces la grabadora que tienen ahí.
Horroroso lo que pasa con el RAP e indignante lo que le hacen a miles de desempleados y empleados suspendidos. No sean PAYASOS. La gente se muere de hambre. Los hijos no tienen qué comer.