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Qué necedad más grande de seguir haciendo planes

A pocas horas de finalizar el año les escribo desde mi sofá, estaba viendo Cobra Kai, tal vez debería estar más preocupada por la cena de mañana, preparando todo, aún no sé de qué haré la ensalada por ejemplo, pero siempre he dicho, para qué ir con prisas si tiempo es lo que más tengo ahora.   

A pesar de que mi carrera me da muchas sorpresas todo el tiempo, hoy estoy filmando aquí, mañana estoy allá, primero estoy donde hace calor, luego donde hace frío y nunca sabemos hacia donde nos llevará el próximo proyecto, a pesar de eso, teníamos planes este 2020, planes que cambiaron de rumbo o fueron tomando otros rumbos a medida fue tomando fuerza cada vez más la pandemia.

Es verdad que me gusta tener todo calculado, tenía planificado que Matías esta navidad recibiera un baby Yoda, hicimos la compra y a los días salía que no se había realizado, así pasamos dos semanas tratando de comprar en Amazon, al final nos dimos cuenta de que era porque estaban agotados, el vendedor dijo que llegarían más el 30 de noviembre, de último momento lo encontramos en walmart.com, lo compramos en línea por $17.00, así sin más, lo entregaron en las bodegas en Miami justo a tiempo, es decir, ninguna queja, excelente servicio el de walmart.com.

Me había imaginado la cara que pondría Matías al abrir su regalo, comiendo con baby Yoda, durmiendo a su lado, en clases con baby Yoda, creo que tanto él como yo, hasta hemos soñado con ese pichingo. Pero quienes llegaron primero fueron los huracanes Eta y Iota y ya todos se saben la historia, ahogaron hasta el aeropuerto y se complicó toda la logística de entregas; Al día de hoy el baby Yoda sigue camino a Honduras, seguramente está por llegar, improvisé comprándole un videojuego de Nintendo Switch y todo bien.

Sirva esta anécdota para dramatizarles como es que nos pasamos la vida, idealizando momentos que aún no tenemos seguros, no sabemos siquiera si llegarán y es cuando nos defraudamos y muchas veces hasta nos frustramos, sé que todos esperábamos más del 2020 y que tal vez muchos se sienten estancados, complicados, no se ve el panorama muy bueno o simplemente maldicen el 2020.

El 2020 ha sido un año atípico, fuera de toda referencia a nivel mundial, marcado por la pandemia y otros desastres naturales y aun así decimos “cuando pase todo esto” ¡qué necedad más grande de seguir haciendo planes! La normalidad tiene camino largo, nos hace falta mucho por llegar.

Reflexiones de año nuevo.

No espero nada del 2021, quisiera que abundara la salud, justicia, empatía, paz interior, solidaridad con el planeta y mucha fuerza para lo que sea que venga.

Amor, tan importante es el amor, para mí al contrario de lo que muchos piensan el amor es una fuerza capaz de multiplicar lo mejor que tenemos, todo cambia cuando hay amor, hagamos todo con amor porque es así como cambiamos al mundo desde donde estamos.

Espero que este año que va a comenzar vivamos sin miedos porque a pesar de tener esa sensación de ir a ciegas y sentir que chocaremos con algo en algún momento, a pesar de eso busquemos ser felices en todo momento.

No le exijamos más al planeta porque tampoco le hemos cuidado tanto, mejor aún, exijámonos más para cuidar al planeta, seamos más consciente en nuestros hogares y enseñémosle a nuestros hijos a serlo.

No esperemos nada del 2021, nada más tengamos fe.