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Neurocientífica realiza experimento para comprobar los problemas que se generarían por la digitalización de la educación

Audrey van der Meer, neurocientífica de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega, observa con preocupación cómo en su país muchos colegios han optado por una enseñanza casi totalmente digital en la que los teclados sustituyen a los lápices y los cuadernos. Los niños aprenden mecanografía, pero apenas practican la escritura manual. El resultado, a su juicio, puede ser desastroso para las nuevas generaciones de estudiantes, privados de un estímulo fundamental. En su último estudio, la investigadora confirma que ejercitar la cursiva no es prescindible, ya que mejora el aprendizaje y la memoria de los niños. Para ello, echó un vistazo a lo que pasa en el interior del cerebro de los pequeños cuando están inmersos en esa tarea.

En el experimento dirigido por la especialista se mostró la medición de la actividad eléctrica del cerebro con una red de sensores que consta de 256 electrodos mientras niños de 12 años y adolescentes escribían palabras presentadas visualmente con su dedo índice derecho y con un lápiz digital en una pantalla táctil, o las dibujaban. Las palabras diferían en dificultad, algunas eran muy concretas como zapato y paraguas, y otras más abstractas como familia, amigos y cumpleaños.

El experimento arrojó resultados sorprendentes; a comparación de cuando se escribe en un teclado, el cerebro de los adultos y los niños es mucho más activo cuando se escribe a mano o se dibuja. Tal parece que la producción de intrincados movimientos de la mano cuando se usa un bolígrafo y el aumento de la participación sensorial que lo acompaña producen más actividad en las áreas sensorio motoras del cerebro, lo que facilita que las personas aprendan y recuerden. “¡Al escribir o dibujar a mano, le da a su cerebro un verdadero desafío!” resaltó Van der Meer.

Según la experta “Al no practicar la escritura en cursiva y el dibujo, no estamos desafiando adecuadamente a nuestro cerebro y corremos el riesgo de que no alcance su máximo potencial en términos de aprendizaje. Esto puede tener repercusiones en el rendimiento académico. También corremos el riesgo de criar una generación de niños que no puedan escribir una lista de la compra, un diario o una carta de amor.”

Las recomendaciones que fueron sugeridas por la galena noruega es que los niños pequeños en edad de preescolar deben colorear y practicar sus habilidades motoras finas que requieren una coordinación precisa de cabeza ojo y mano por medio de piezas de rompecabezas y colocar objetos en el lugar donde corresponde. Cuando comienzan la escuela a los 6 años, deben saber cómo sostener un lápiz y pueden comenzar a practicar la escritura cursiva.

“Creo que los niños pequeños aprenden mejor sobre sí mismos, el mundo y otras personas al usar sus cuerpos y todos sus sentidos para explorar el mundo real tridimensional con todos sus colores, olores y gustos, en lugar de interactuar con un mundo plano empobrecido a través de una pantalla.” mencionó la neurocientífica al declarar que en su país es un ejemplo de las escuelas completamente digitales en donde los alumnos debido a “la nueva normalidad” han optado por realizar todos sus deberes académicos a través de una computadora, celular o cualquier otro dispositivo móvil.

«No me preocupa lo que hacen los niños con una tableta sino todo lo que se pierden»

Para finalizar Audrey comentó que los padres que están orgullosos de que sus niños pequeños puedan usar un teléfono inteligente o una tableta deben darse cuenta de que poder usar un dispositivo técnico no significa automáticamente que sean «digitalmente competentes».

Audrey Van der Meer es una reconocida neurocientífica conocida por especializarse en estudios enfocados en los niños y adolescentes.

CON INFORMACIÓN DE ABC