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EFE/EPA/SEBASTIEN NOGIER

Miller lleva a Cannes una fábula romántica sobre el poder de las historias

Cannes (Francia), (EFE).- Siete años después de «Mad Max: Fury road«, George Miller ha regresado a Cannes de la mano de Tilda Swinton e Idris Elba con «Three thousand years of longing«, un filme fantástico en las antípodas de su célebre saga, una fábula romántica «anclada en la realidad» y que reivindica el poder de las historias.

Basada en un cuento de una antología de la inglesa A.S. Byatt a la que optó poco después de ser publicada en 1994, la película se proyecta fuera de competición y se estrenará en Estados Unidos a finales de agosto y en España el 2 de septiembre.

«Me impactó cuando la leí y ha permanecido conmigo todo este tiempo, la historia es fuerte y me parece que contiene casi todos los grandes temas que afectan al ser humano», ha dicho este sábado en rueda de prensa el director, inmerso ya en la próxima entrega de «Mad Max».

«Estamos trabajando en ella», es todo lo que ha dicho en relación a «Furiosa», un filme que ambientará quince años antes de «Fury road» y que contará con Anya Taylor-Joy en el papel de Charlize Theron.

«Three thousand years of longing» es un trasunto del cuento de Aladino que de desarrolla en tiempos actuales, con «flashbacks» al pasado. Tilda Swinton se pone en la piel de Alithea, una intelectual, experta en narrativa, que viaja a Estambul para una conferencia y compra en un mercadillo una botella antigua.

Al destaparla en su habitación del hotel libera al genio, Idris Elba, que le concede los clásicos tres deseos. Pero Alithea, que no es ninguna ingenua y se resiste a expresarlos, gana tiempo escuchando las historias que el genio le cuenta sobre cómo ha llegado hasta ahí.

Miller ha explicado que eligió éste de todos los cuentos del libro de Byatt porque vio en él una autenticidad que le hizo sentir la historia como «muy real», a pesar de que hablaba de un genio en una botella, y aseguró que la clave de la fantasía es transportar al espectador a otro mundo y que lo sienta como real.

Tilda Swinton conoció a Miller hace cinco años precisamente en Cannes, en una fiesta. «Empecé a hablar con él y al cabo de un rato me di cuenta de que era George Miller», ha recordado. Congeniaron, se hicieron amigos y al cabo de un año el director le envió el guion de «Three thousand years».

«Me dijo que no me preocupara, que era una película pequeña, una pieza de cámara, una conversación entre dos personas, pero es enorme, cuando la vi anoche me resultó sobrecogedora», afirmó la actriz británica.

Idris Elba, que se dio a conocer con la serie «The Wire» y es un fijo en las quinielas para próximo James Bond, aseguró que casi se desmaya cuando recibió la llamada de Miller y aunque hacer de genio orejudo no era su sueño precisamente aceptó el papel al ver que el personaje iba más allá del concepto clásico de genio.

«No lo considero un héroe, más bien es un espíritu débil, pero cuando conoce a Aletheia se da cuenta de que sus trucos habituales no van a funcionar y que necesita ser valiente», señaló.

Sobre el poder de las historias, Miller consideró que lo bueno es que están abiertas a interpretación en función de las vivencias de cada espectador. Y en esa misma línea Swinton se puso seria para advertir del peligro de que haya «una sola historia».

«Depende de vosotros -dijo a los periodistas- hay que huir de la historia única, mantener las contradicciones, las distintas versiones, los retos, porque hemos visto, especialmente en los últimos meses, lo peligros que es tener una sola historia». EFE

CON INFORMACIÓN DE EFE