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IMPACTO DE LA GUERRA UCRANIA-RUSIA EN LA ECONOMÍA

Es probable que la historia de la economía mundial no registre episodios tan críticos como los que hemos enfrentado con la crisis sanitaria producto de la pandemia y la crisis política motivada por la guerra entre Ucrania y Rusia. La pandemia obligó a cerrar el comercio internacional, desaceleró el consumo, incrementó el desempleo, frenó la inversión público-privado y generó la mayor crisis económica mundial desde el declive bancario del 2008. La ciencia jugo su papel histórico al crear en tiempo record la vacuna, que terminaría con uno de los episodios más oscuros de la historia contemporánea. Los países, con mayor capacidad de adquirir y administrar las vacunas a la población, se preparaban con políticas económicas para la reactivación de sus mercados y sectores productivos. Sin embargo, la invasión de Rusia a Ucrania cambio el panorama económico, generando un letargo en la reactivación y recuperación económica a nivel mundial.

Rusia es una potencia económica mundial, ya que es uno de los mayores productores de gas y petróleo en el mundo. El efecto negativo de la decisión de Putin y sus aliados de invadir Ucrania, un país que logro su independencia en 1991 luego de la caída de la Unión Soviética, se está viendo reflejado en un incremento histórico mundial en los precios del combustible. La guerra y la escalada bélica rusa en territorio ucraniano, que parece no tener fin, ejercerá fuertes presiones inflacionarias a nivel mundial. Para el caso de Honduras, la inflación podría culminar sobre el límite superior del rango identificado por las autoridades del Banco Central de Honduras (BCH). Los rubros que más se ven afectados son las materias primas y alimentos. La canasta básica seguirá en aumento, volviendo casi imposible el acceso a las mismas a la población altamente vulnerable que vive en la pobreza extrema. El costo de vida se incrementará y estamos a las puertas de una nueva crisis económica.

La peligrosa combinación entre un nuevo estancamiento económico y un alza significativa a la inflación es ya una realidad. Seguramente, las autoridades monetarias del país deberán fijar una nueva postura en su política monetaria para contener de manera urgente el alta a los precios. Aunque pueda sonar contradictorio, la prioridad de las nuevas autoridades deber orientarse en controlar la inflación a toda costa, aunque esto requiera desacelerar la economía por los momentos. Reducir los impuestos a los combustibles es la llave mágica que puede mantener la estabilidad económica, aunque implique una reducción en el ingreso fiscal producto de los mismos.

La coyuntura económica actual que vivimos en altamente compleja. El Congreso Nacional y el poder ejecutivo, a través del gabinete económico, deben enfrentar con beligerancia esta situación. El primer paso podría ser conformar una comisión del más alto nivel técnico, compuesto por expertos y con el apoyo del sector privado, que presenten una propuesta de políticas a ejecutar en el corto plazo y que sea ampliamente consensuado con los diferentes sectores comerciales y productivos del país.  Sin embargo, aunque la economía es hoy en día la prioridad en la agenda de políticas públicas, no debemos olvidar los grandes problemas que en materia educativa y de salud vive el país.

Melvin José Ferraro
  Economista