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H1N1: una investigación muestra cómo ha circulado este virus

H1N1: una investigación muestra cómo ha circulado este virus

Entre 50 y 100 millones de personas fallecieron durante la pandemia de gripe de 1918, la mal llamada gripe ‘española’.

En la época no se pudo determinar que era un virus el causante de la enfermedad. De hecho, hasta 1930 no se confirmó su origen viral y hace pocos años que se pudo identificar al agente causal, un subtipo de virus de la influenza A, el H1N1, de origen aviar.

La mayoría de los datos que se conocen de la pandemia provienen de registros médicos e históricos. La primera reconstrucción y caracterización del virus se realizó en 2005 por el español Adolfo García-Sastre desde el Hospital Monte Sinaí de Nueva York y pudo llevarse a cabo mediante técnicas de biología molecular gracias a un cadáver conservado en el permafrost de Alaska. El frío había preservado los tejidos de la víctima, fallecida en 1918, lo que permitió aislar secuencias del patógeno.

Ahora, un nuevo hallazgo realizado en varios museos alemanes y austriacos ha permitido sacar a la luz nuevas pistas sobre el virus que puso contra las cuerdas a la humanidad a principios del siglo XX.

Un equipo dirigido por los investigadores Sébastien Calvignac-Spencer y Thorsten Wolff, del Instituto Robert Koch de Berlín, identificó en primer lugar 13 muestras de pulmones de pacientes que habían muerto entre 1901 y 1931 y se conservaban en el Museo de Historia Médica de Berlín y el Museo de Historia Natural de Austria. Seis de estos tejidos databan de 1918 y 1919. Mediante técnicas desarrolladas recientemente para la recuperación de ácidos nucleicos, los científicos fueron capaces de secuenciar dos genomas parciales de H1N1 en muestras procedentes de Berlín en 1918, antes de que la pandemia alcanzara su pico; y un genoma completo del virus que había afectado a un individuo en Múnich meses más tarde.

El análisis de estos genomas y su comparación con las pocas secuencias identificadas previamente, señalan los investigadores, sugieren que existió variabilidad viral a lo largo de la pandemia. Sin embargo, en las distintas olas, no hubo variantes que dominaran y desplazaran a virus anteriores, señalaron Calvignac-Spencer y Wolff en rueda de prensa.

La diversidad genómica identificada «es consistente con una combinación de transmisión local y eventos de dispersión a larga distancia», señalan los autores en Nature Communications, donde se publican los detalles del trabajo.

Los científicos también señalaron que los datos de su trabajo permiten apuntar que los virus H1N1 de la gripe estacional que circularon después de la pandemia son descendientes directos del agente pandémico.

Por otro lado, su análisis identificó mutaciones en el virus asociadas a la resistencia antiviral, lo que podría haber permitido la adaptación del virus a los humanos.

«Todavía quedan muchas preguntas por contestar», señalan los investigadores, quienes reconocen que el número de muestras analizadas es escaso para sacar conclusiones definitivas sobre la evolución de la pandemia. En ese sentido, reclaman nuevos esfuerzos para localizar, en museos y archivos antiguos, nuevas muestras que puedan ayudar a la investigación.

Con el tiempo, tras las olas pandémicas, el patógeno fue perdiendo ‘agresividad’, «seguramente debido a una combinación de adquisición de inmunidad en la población y a que el virus cambió para hacerse mas transmisible en humanos, lo que le hizo perder virulencia«, explica García-Sastre, que dirige el Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes en el Hospital Mount Sinaí de Nueva York y no ha participado en la citada investigación.

«Todos los virus H1N1 estacionales de antes del 2009 y de después del 1918 son descendientes directos del virus pandémico del 1918», añade el científico, quien aclara que en 2009 se produjo la emergencia de un nuevo H1N1 cuya combinación de segmentos era diferente al anterior. La H1 del virus de 2009 es descendiente de un virus porcino que, aunque también tenía su origen en el virus de 1918, había evolucionado de forma diferente en cerdos, aclara.

En el hipotético caso de que el virus original de 1918 volviera a circular ahora, las consecuencias de la infección serían probablemente muy diferentes, señala García-Sastre. «Los virus actuales H1N1 tienen una H1 muy parecida a la del 1918, por lo que al estar expuestos a ellos, seria difícil que el virus del 1918 fuera tan virulento como entonces si empezase a circular ahora».

Por otro lado, añade, «muchas de las muertes causadas por el virus del 1918 fueron debidas a infecciones secundarias bacterianas, para las cuales tenemos ahora mejores antibióticos y vacunas«, concluye.

Con información de El Mundo.