El sacrificio de la recuperación y la consolidación económica

Hace unos días el Gobierno de la República presento ante la opinión pública el “Plan de Inversión para la Reactivación Económica del país 2020-2021” con el objetivo principal, según lo estipularon funcionarios del mismo, de salvar a las Mipymes, generar empleos y mejorar las condiciones de vida de los hondureños. Asimismo, aseguran que el plan tendrá como eje central la persona humana. El anuncio de este plan ha generado un debate interesante sobre el alcance del mismo en torno a una reactivación económica que tan cuestionada ha sido por unos sectores (sector salud) y apoyada por otros (sector económico). En realidad, creo que el debate debe ser mas profundo ya que la reactivación económica es solo un pequeño paso de un proceso mas complejo que el país enfrentará en el corto y mediano plazo: la recuperación y consolidación económica.

Para comprender lo complejo que será recuperar y consolidar la economía, es necesario analizar las estadísticas económicas actuales y las proyecciones a futuro. Sobre todo, hay que recordar que antes del estallido de la pandemia, el país se encontraba en una situación compleja de inestabilidad política y económica. Si tomamos como referencia el panorama de San Pedro Sula, la ciudad aporta el 40% del PIB de todo el país, nos damos cuenta que los sacrificios económicos para lograr un repunte en la economía deben ser muy grandes y en ese proceso muchos no podrán sobrevivir. Aproximadamente el 90% de las unidades comerciales formales son pequeñas o medianas empresas siendo estas las que mas han sufrido durante la pandemia ante el cierre de toda actividad comercial. Un importante porcentaje de estas han tenido que cerrar de manera definitiva, otras estas luchando por sobrevivir y la mayoría han tenido que despedir a una importante cantidad de su personal. El desempleo esta aumentando a números históricos. Antes de la pandemia, casi el 20% del comercio operaba en la informalidad, porcentaje que seguramente llega alrededor del 50% debido a que la población ha tenido que ingeniar formas creativas para sobrevivir a una economía familiar estancada.

Otra ventana de análisis para conocer el impacto de la crisis sanitaria y económica son las encuestas elaboradas por las cámaras de industrias y comercios. Por ejemplo, la encuesta de resiliencia empresarial COVID-19 elaborada por la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés en mayo de 2020, mostraba un panorama sombrío y oscuro especialmente para las mipymes. En ese sentido, tomarles el pulso a los sectores productivos del país de manera constante es necesario para evaluar y hacer los ajustes que se requieren a la hora de presentar un plan de reactivación económica.

En el marco del proceso de reactivación económica, es necesario además implementar de manera paralela un plan serio y eficiente para asegurar que las empresas cumplan con los protocolos de bioseguridad que permitan reducir los riesgos de una segunda ola de contagios que agudizaría aún más el panorama económico del país. Aunque esta claro que la vida de las personas esta sobre el capital, una vez pasemos el trago amargo de la pandemia nos tocará enfrentar una enfermedad igual de grave como lo es el desempleo, la pobreza y la depresión económica.

Al día de hoy, los grandes sacrificados de esta crisis son el sector privado y todos los agentes productivos del país. El sector público ha mantenido sus empleos y operaciones de manera estable a lo largo de la pandemia. Los sectores que generan riqueza, empleo y crecimiento son los que hoy enfrentan la imposibilidad de pagar planillas, impuestos, gastos operativos y otros que le permitan sobrevivir.

No basta con autorizar que sea reactive la economía. Las autoridades centrales deben sacrificarse de igual manera para levantar el país de la profunda crisis que se encuentra. Los municipios, de los cuales varios han sido referencia en maneja integral durante esta crisis, también deben focalizar su apoyo en como levantar sus económicas regionales, aunque claramente la burocracia no les permite mucho espacio de acción debido a que la mayoría de decisiones de materia económica son competencia del gobierno central.

Lo que esta claro es que los que no deben ser sacrificados son los emprendedores, las Mypimes, así como los sectores productivos y comerciales. La pregunta es: ¿Cuándo se sacrificarán los demás?

                                                                         Melvin José Ferraro
                                                                                 Economista