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El Grupo de Puebla propone un nuevo modelo de desarrollo para Latinoamérica

Río de Janeiro- El Grupo de Puebla, foro que reúne a emblemáticos líderes de los partidos progresistas de 16 países de Latinoamérica y de España, propuso este martes en Río de Janeiro un nuevo modelo de desarrollo que permita a América Latina avanzar con equidad tras la tragedia provocada por la pandemia de la covid.

El modelo viene siendo discutido por los miembros del Grupo de Puebla desde hace algunos meses y algunos de sus principios fueron presentados en esta ciudad brasileña por el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y por los exmandatarios Dilma Rousseff (Brasil) y Ernesto Samper (Colombia).

El llamado modelo de desarrollo solidario, según sus expositores, exige políticas para generar valor para la producción de la región, para que no se limite tan sólo a la exportación de materias primas; superar las históricas desigualdades de América Latina y promover una transición ecológica.

Igualmente prevé la adopción de una política de imposición fiscal progresiva de la renta, que incluya el impuesto a las grandes fortunas y que exonere a los más pobres, y la adopción de herramientas de protección social, para garantizar la renta de los más vulnerables, incluyendo un salario mínimo digno.

El modelo es debatido en momentos en que los progresistas siguen recuperando el terreno que habían perdido frente a la derecha en América Latina, con sus victorias en las presidenciales de Alberto Fernández en Argentina, Luis Arce en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile y Xiomara Castro en Honduras.

Esa tendencia puede consolidarse este año ya que dos líderes del Grupo de Puebla son favoritos a ganar las elecciones presidenciales de este año en Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva) y Colombia (Gustavo Petro), dos de las mayores democracias de Suramérica.

«Ahora que comenzamos a salir de la pandemia tenemos que hacer dos reflexiones. La primera es que las víctimas no puede pagar los costos, no tiene sentido que quienes perdieron sus empleos paguen los costos. Y la segunda es que necesitamos de un nuevo modelo para garantizar el desarrollo en la pospandemia. El viejo modelo neoliberal ya no nos sirve», afirmó Samper.

El expresidente colombiano dijo que fueron precisamente las políticas neoliberales las que debilitaron la protección que tenían los más pobres y que hicieron que la pandemia dejara entre 2 y 3 millones de muertos en Latinoamérica, el 32 % de las víctimas en el mundo pese a que la región sólo representa el 8 % de la población.

Agregó que entre 2016 y 2019, con la derecha gobernando en gran parte de la región tras varios años en que los progresistas consiguieron reducir la pobreza y las desigualdades, el crecimiento de América Latina cayó a la mitad y el número de pobres saltó.

Explicó que una de las características del nuevo modelo es del de generar valor, para no seguir viviendo de la exportación de materias primas, mediante la integración en las cadenas productivas.

Igualmente citó la necesidad de reducir las desigualdades, que pasa por fortalecer la educación púbica y por volver a convertir al Estado en productor de servicios sociales, como educación y salud.

«Otra necesidad es una reforma tributaria. Los únicos que pagan impuestos son la clase media y los pobres. No nos puede dar miedo de gravar las grandes fortunas y de imponer impuestos al patrimonio, a las herencias y a la propiedad», agregó.

Rousseff citó en su exposición los éxitos conseguidos en 13 años de Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) que permitieron que Brasil fuera retirado del mapa del hambre, la reducción de las desigualdades y la caída de la deforestación de la Amazonía a sus menores niveles históricos.

Según la expresidenta brasileña, el nuevo modelo tiene que generar valor para la producción porque no es posible volver a pensar en América Latina como una gran hacienda.

Rodríguez Zapatero dijo que en las últimas décadas se ha avanzado más que en varios siglos en la reducción de las desigualdades y la pobreza pero que hay que darle velocidad a esas transformaciones.

«Tenemos alguna recetas que son evidentes: en primer lugar la imposición fiscal progresiva de la renta; en segundo una mayor inversión en educación, que al menos 5 o 6 % de gastos del PIB sean en educación», agregó.

«Otros principios son las instituciones de protección social que compensan las renta, incluyendo un salario mínimo interprofesional digno para evitar que jóvenes que tuvieron acceso a la educación tengan que trabajar en condiciones precarias», concluyó.

CON INFORMACION DE EFE