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Doña Desideria Pérez y la alfarería: Una historia de 55 años llena de lucha y creatividad

Gracias, Lempira.- Como muestra de lucha y creatividad, Doña Desideria Pérez, resiente y originaria del municipio de La Campa, Gracias, enseña su destreza al producir encantadoras piezas de alfarería con un extraordinario toque de experiencia y sencillez utilizando diferentes instrumentos extraídos de la misma naturaleza.

El fabuloso arte y técnica de fabricar objetos de barro mantiene viva su esencia en las laboriosas manos artísticas de doña Desideria, que desde pequeña se ha ganado la vida contrayendo encantadores enseres que perduran por largo tiempo en las cocinas hondureñas como resultado de un dedicado trabajo.

Su profesión fue extraída de su apreciada madre relatando que, producto de su curiosidad y travesura, tomaba a escondidas pequeños trozos de barro para luego crear pequeños objetos, que aunque no fueron los mejores, sirvieron como preparación para luego obtener la destreza para emprender una carrera de 55 años en la alfarería, lo que le concedió la dicha de ganarse la vida y salir a adelante con sus diez hijos, según la entrevista dada a Enter504, durante la gira turística que realizó el IHT por La Campa y Gracias, Lempira.

Con orgullo y dedicación, doña Desideria recalca que su hijo Roberto Santos es el alcalde de La Campa Lempira, y así como a todos sus hijos, los preparó en sus profesiones con el arte del barro.

«Es un proceso de 8 a 14 días la preparación del barro que lo extraen desde la comunidad de La Esperanza, dejándolo en una pila reposando en el sol, pero el barro con la arena se prepara con el tiempo, yo ocupo una hora para hacer una pelota de barro» mencionó.

El utensilio principal que Doña Desideria emplea para crear sus extraordinarios trabajos son sus manos que, a un ritmo parsimonioso, comienza a amasar el barro por al menos una hora, lo cual denota una gran proporción de paciencia, moldeándolo hasta darle la forma deseada.

Olotes, algunos fragmentos de jícaro y un par de piedras extraídas de un pequeño río de la zona, son las herramientas que Doña Desideria también utiliza para desarrollar sus trabajos.

Lo que Doña Desideria hace primero es preparar el barro para luego crear una pequeña pieza a la cual le va dando la forma con sus laboriosas manos empleando la tenacidad; en la elaboración de un pequeño jarro coloca una de sus manos al interior para ir moldeando la obra y con la otra hace mover la pieza desde el exterior como si se tratase de un meticuloso torno.

Una vez que la estructura principal está terminada, Doña Desideria procede a realizar dos agujeros donde irán introducidas las agarraderas. Y una vez concluye toma la pieza y pule el objeto en tres fases, primero el olote, después el jícaro y, para terminar, toma la piedra para darle el último toque, para luego proceder a pintar la pieza con tierra de color rojo: para ponerla a venta se necesita que la pieza pase cuatro horas al interior de pequeño horno para lograr su etapa final.

Con su destreza y esfuerzo, Doña Desideria se convierte en una ejemplar madre hondureña y un baluarte del municipio de la Campa que, gracia a sus brillantes piezas de barro, será recordada por siempre.

FOTOS: Reynaldo Carranza/Enter504