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Abraham Laboriel, legendario músico de sangre hondureña que brilla a nivel mundial

El apellido Laboriel resuena poco en la historia artística contemporánea hondureña; quizá por la desidia acostumbrada de un país en aspectos culturales y la desmejorada actualidad que atañe a la juventud del país en formación secular que, desde luego, no da recabo a las artes.

Entre los escondrijos de innato talento musical en Honduras, destacan nombres como los de Rafael Coello Ramos, Rafael Manzanares, Carlos Hartling o Federico Ramírez. Grandes compositores e inagotables difusores artísticos en el país. Aunque los nombres más vigentes en la memoria del hondureño son Moisés Canelo, Guillermo Anderson o Javier Montiel.

La trayectoria de estos músicos los encumbra en una posición privilegiada y de reconocimiento, aunque a nivel local no hayan recibido ni las preseas merecidas o incluso apoyo. Por ello, en su mayoría, los grandes músicos nacionales deciden emigrar a países en los que la música sea el sustento de una vida digna que les permita incursionar en el escenario artístico global.

Los Laboriel, abolengo artístico

Juan José Laboriel, padre de Abraham, nació en La Ceiba, Honduras, en 1906; actor, compositor y guitarrista, su perfil aparece incluso en IMBd (la base de datos de cine, series y televisión más prestigiosa del mundo). Laboriel padre filmó varias películas en México, a donde emigró en su adultez: Reina de reinas: La Virgen María (1948), Barú, el hombre de la selva y María (1938), destacan en la filmografía del hondureño.

Su esposa, Francisca López de Laboriel, también nacida en La Ceiba, fue una actriz que asentó su trayectoria en México. Allí, en la Ciudad de México, nacieron sus hijos: Johnny (notable comediante y actor de trayectoria en México), Ela y Abraham. La pasión por la música la heredaron los tres: cantantes, compositores, guitarristas y actores. Las generaciones de la familia Laboriel no dejaron nunca de ser multifacéticos.

Abraham, travesía a la gloria

Inspirado en la tutela de su padre, Abraham se convirtió en un guitarrista de época; después, se convirtió en un compositor prodigioso y en uno de los bajistas más reconocidos a nivel mundial. Es padre del baterista Abe Laboriel Jr. (baterista estrella de Paul McCartney) y del productor, compositor y cineasta Mateo Laboriel.

En México, el segundo de los hermanos, destacó en grupos de rock n’ roll locales, incluso apenas a los 10 años de edad. Su incursión en los escenarios lo emanciparon como una posible estrella musical. Emigró a finales de 1969 a Estados Unidos.

Ya en ese país, estudió en Berklee School of Músic of Boston, una de las más notables escuelas musicales en territorio estadounidense. Consiguió la licenciatura en compisición en 1972. Además,en 2005, la institución lo condecoró a Abraham con un doctorado en música.

A partir de allí, la carrera de Abraham Laboriel ascendió hasta encumbrarse en la cima: grabó en principio con Gary Burton, vibracionista reconocido de la época y estuvo de gira con Michael Legrand. Conformó la orquesta de Henry Mancini, en 1976. Año en que Abraham se instalaría en Los Ángeles para estar más cerca del rubro musical.

Vida junto a las estrellas

La trayectoria de Laboriel vislumbró entonces trabajos junto a Stevie Wonder, Elton John, Michael Jackson, Madonna, Ray Charles o Aretha Franklin. También grabó junto a otros gigantes de la música mundial como George Benson, Ella Fitzgerald, Donald Fagen, Lee Ritenour, Larry Carlton, Andy Pratt, Barbara Streissan, Billy Cobham, Luis Miguel, Quincy Jones, Umberto Tozzi o Joe Pass.

La inmensa carrera de Abraham acarreó reconocimientos en la industria artística de Estados Unidos. Larry Carlton, laureado guitarrista de jazz estadounidense dijo una vez:  «Hay muchos grandes intérpretes de bajo en este mundo, pero hay uno, y solo uno: Abraham Laboriel».