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Y: ¿Ahora qué hago?

Nada más difícil para un cuerpo abatido y una mente confusa que ejercer el ejercicio de pensar.

Conversando con mi buen amigo Miguel Caballero Leiva, él me decía y yo lo avalo, que la mayor parte de las consecuencias de la pandemia surge al preguntarse ¿qué alternativas tengo? ¿Hacia dónde me dirijo? Y yo agregaría, ¿cómo redirecciono lo que tengo si no sé cómo hacerlo?

Ante todas estas interrogantes un ser humano llega a sentirse tan perdido que muchas veces, es necesario que quienes nos dedicamos por decisión propia a motivar a otros podamos apoyar con el hermoso poder de la palabra y el testimonio para levantar al caído, porque un día alguien nos levantó a nosotros.

Este es el tiempo de lo inusual.

He comprendido a lo largo de esta pandemia que los mayores recursos con los que contamos, después de Dios, es nuestra más elevada creatividad, ejercer el arte de desaprender y nuestra muy buena actitud. No es nada fácil porque los hábitos mal adquiridos han evidenciado que muchas cosas de lo que hacíamos y parecían buenas, al momento en que llega la incertidumbre, no nos sirven para nada más, que salir de los “apuros cotidianos”, que antes eran parte de nuestra diaria rutina y quehacer.

Este es el tiempo en que el reloj está marcando el momento de “dejar de hacer”, para reemplazarlo por “el aprender a hacer.”

Y en esta nueva etapa ya no nos sirven ni las quejas ni los famosos resabios que formaban parte de la cotidianidad, porque estos resabios envueltos en papel de regalo parecían ser los que nos sacaban de apuros en los momentos en que no deseábamos cambiar y mucho menos pensar, pero que luego nos pasaban una senda factura a veces física y otras tantas, emocional.

Paso 1
Al ser conscientes que el cambio vendrá por donde menos te lo imaginas, es ahí entonces, en que podrás poner en práctica todos aquellos recursos que, como persona, hombre o mujer de familia, empresario, colaborador o cualquiera de los ambientes en donde te desempeñes, te lo exijan.

Te darás cuenta de que el paso 1 será estar consciente que haciendo lo mismo siempre obtendrás lo preciso y aunado a esto, si sigues el llamado de una voz sobrenatural llamada Dios, todo te será más sencillo de ejecutar y menos riesgoso para cambiar pensamientos e ideas que te extorsionan el carácter de lo nuevo y lo inusual.

Por otra parte, el carácter de emprendedor que llevas dentro te propiciará de ideas creativas que antes, parecían inexistentes y por qué no decirlo, innecesarias.

Paso 2

La creatividad te llevará a la expansión y esta va a requerir de nuevos aliados estratégicos, lo que con sus propias fortalezas, podrán llevarte por un camino que antes no pensaste jamás en transitar.

Te apoyarán y a la vez tú también lo harás para producir nuevas ideas las que concluirán en proyectos que jamás pensaste eran para ti y a través del networking, que son actividades socioeconómicas en la que profesionales y emprendedores se reúnen o contactan para formar relaciones empresariales, crear y desarrollar oportunidades de negocio, podrás catapultar a nuevas áreas en donde nunca pensaste eras bueno, adecuado o sencillamente útil.

Paso 3

Este siempre será tuyo, lo crearás con base en las experiencias vividas en los pasos anteriores.

Te costará tiempo invertido, recursos y experiencias, pero de lo que si estoy segura de que ya no tendrás el mismo temor o reserva con la que iniciaste, porque, en definitiva, habrás vencido un gran gigante que tiene muchas aristas, unos le llaman miedo, otra incredulidad, otros temores al desafío, otras indiferencias, y tú aquí, podrás agregar tu propio nombre.

De lo que si estoy segura, que este paso te afianzará en activarte, en producir, en crear, en avanzar, en proseguir y todo ello, con menos posibilidades de equivocarte y con la fe puesta en algo más grandioso que tus propias capacidades y entonces a partir de aquí, habrás encontrado la ruta de lo que un día no tuvo forma, porque para poder sobresalir entre los que nunca inician, debes aprender a vencerte a ti mismo con tus propias objeciones, unas de las cuales son tan irreales, que solo necesitas confrontarlas.

Te darás cuenta entonces que el camino del éxito comenzó con una simple pregunta:

Y : ¿Ahora qué hago?

Patricia Arias- CEO de ComunicArte, Conferencista y Escritora