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¡Llegó la hora de reconstruir y renacer!

Medir el impacto de una pandemia como el COVID-19 en una economía pobre y subdesarrollada como la nuestra es sin duda una tarea compleja ya que no existe antecedente alguno en la historia económica de nuestro país que se pueda tomar como referencia. Para inicios de octubre, Honduras mostraba números catastróficos en términos de crecimiento económico y desempleo. La mediana clase fue la mas golpeada por el cierre definitivo del comercio con la intención de amortiguar el golpe de la pandemia en la salud de la población. Los pronósticos eran devastadores a la hora de medir su impacto en la pobreza y en el desarrollo. En las vísperas de un feriado morazánico que parecía incongruente con la realidad de la crisis sanitaria que predomina, el país se preparaba para reactivar de manera gradual el comercio para intentar mitigar el impacto económico que estaba enfrentando. Justamente en las semanas posteriores en las cuales se tomaron decisiones contradictorias en el manejo integral de catástrofes y contingencias, Honduras recibió la visita devastadora de dos huracanes en el lapso de un mes.

La excusa, aceptable hasta cierto punto, de no tener herramientas para controlar una pandemia no es aplicable a la inoperancia e ineptitud en el manejo de una catástrofe natural. Honduras ha sido duramente golpeada por numerosos fenómenos meteorológicos a lo largo de su historia. El huracán Fifí en 1974 y el huracán Mitch en 1998 representaron eventos catastróficos de los cuales pudimos aprender mucho para prepararnos para futuros fenómenos. Las excusas por no enfrentar de manera correcta los huracanes del 2020 son inaceptables. Irónicamente, al igual que durante los huracanes de este año la zona mas afectada durante el Fifí y el Mitch fue el Valle de Sula. Nuestra clase política tuvo mas de 22 años para diseñar un plan estratégico de protección contra inundaciones y fenómenos que podrían impactar la zona productiva y comercial mas importante de Honduras. A pesar de los esfuerzos que ha realizado la Comisión Ejecutiva del Valle de Sula realizando obras importantes de mitigación después del Huracán Mitch, las mismas resultaron no ser suficientes para proteger los municipios de la zona. Las famosas represas del Tablón, Llanitos y Jicatuyo se tuvieron que construir hace muchos años y hoy la ausencia de las mismas se siente en estos tiempos críticos que vivimos.

Hoy el Valle de Sula enfrenta la tarea de reconstrucción mas importante en su historia. La región merece, así como todos los municipios del país, una seria reflexión y análisis sobre el rol del gobierno central en la toma de decisiones en materia de políticas de contingencias durante emergencias y económicas en tiempos de reconstrucción. Una región que produce el 60% del PIB de un país necesita mayor autonomía e independencia para la toma de decisiones. Las MIPYMES se encuentran hoy en una situación aun mas caótica que durante la pandemia. Sobrevivir a una depresión económica a la cual nos estaremos enfrentando en el futuro cercano es impredecible para quienes con esfuerzo aportan una suma injusta en materia tributaria y en donde invertir es casi una misión imposible.

Nos espera mas desempleo, pobreza y pronósticos de crecimiento y desarrollo poco alentadores. Los daños al comercio, la agricultura y al sector productivo son incalculables, así como el dolor de las perdidas humanas. Por otro lado, varios de nuestros compatriotas han perdido sus pertenencias que con sudor y trabajo lograron acumular. Hoy la economía familiar esta golpeada y para sobrevivir se requiere de un milagro. La solidaridad mostrada por nuestros connacionales durante la crisis solo demuestra que el país debe de invertir mas en el desarrollo educativo y social de sus habitantes y apostar por un cambio generacional en el liderazgo local y nacional. El país requiere de hombres y mujeres con valores para levantar una economía incluyente y con oportunidad para todos. Acertadas fueron aquellas letras de la canción de Guillermo Anderson en su canción Lo que aprendimos: «Reconstruir no tiene sentido si no pensamos en renacer, necesitamos cambios profundos si un país nuevo queremos ser»

Las tareas de reconstrucción deben ser lideradas por un grupo de personas que incluyan a los mejores profesionales de diferentes materias sin distingos de colores políticos. El recién nombrado Consejo Consultivo para la Reconstrucción del País tiene como miembros a connotados profesionales que gozan de mucho prestigio y credibilidad. Sin embargo, no va a ser suficiente si no tienen el poder para tomar decisiones para diseñar e implementar verdaderas políticas económicas y sociales que ayuden al país a salir de la depresión que se encuentra y sobre todo velar por la transparencia en el manejo de los fondos.

Hoy que vivimos un panorama complejo lleno de incertidumbre, es momento propicio para reflexionar sobre el futuro de nuestro país. El cambio climático es una realidad y cada año estamos mas expuestos a fenómenos que pueden causar mas dolor y atrasos en materia económica. Es hora de darle mas valor al sector privado, es urgente crearle los espacios para que inviertan y generen empleo. Las autoridades municipales y centrales deben demostrar sus verdaderas intenciones de apoyar a quienes hoy son los únicos capaces de crear riqueza y empleo. Honduras no necesita reconstruirse, le urge renacer.

¡Solo el pueblo salva al pueblo!

Melvin José Ferraro
Economista 

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