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Febrero es caprichoso

Seguramente a estas alturas todos tienen debajo de la manga una estrategia para sorprender al amor de su vida este 14 de febrero, las marcas hablan del amor y la amistad, por mi parte me tomé la libertad de escaparme un poco de todo eso y descargar de los hombros un tema que me dio vueltas en la cabeza mientras me tomaba el café esta mañana.

Aprovechando que febrero es caprichoso y que es prácticamente un tributo al amor, sirve esta fecha para decir lo que sentimos de formas diferentes y creativas, para organizar encuentros especiales con seres espaciales para nuestro universo, imagínense que así fuéramos todo el año, que perdiéramos la cabeza hablando del amor, porque es necesario incluir el amor en nuestro día a día.

Amo la creatividad de febrero, pero es necesario reflexionar sobre el amor todo el año, es un mandamiento bíblico y es una terrible lástima saber que las palabras más usadas últimamente son violación, muerte, abusos, feminismo, machismo, falta de igualdad, injusticia, bullying.

Los protagonistas son el odio y la intolerancia, por suerte algo de todo lo malo está cambiando poco a poco, la unión y solidaridad que he visto esta semana en redes sociales con el caso Keyla Martínez abre una puerta a pensar que las mujeres ya no están dispuestas a aguantar cosas intolerables. 

Esto me recuerda también a un caso en el 2015 en San Pedro Sula cuando una mujer de 35 años aproximadamente, muy guapa, inteligente, talentosa, la invitamos a hacer un casting para un comercial, ella llegó y era una de las dos mejores propuestas para el papel que buscábamos.

Días más tarde me encuentro con una amiga de ella en un restaurante cerca del cementerio Jardines del Recuerdo y me cuenta con mucha sensibilidad que viene de enterrar a aquella mujer bella que le hicimos casting, supuestamente se había suicidado, pero los rumores decían que había sido víctima de los celos del esposo, uno de los tantos casos que quedan impune que no salen en la TV ni se viralizan en redes sociales, hace falta mucho más por hacer, pero por algo se comienza. 

Tributo al amor

Podríamos estar horas debatiendo sobre estos temas, pero por ser este un espacio un poco más ligero tratemos de profundizar un poco en la reflexión.

¿Cómo comenzamos a cambiar el mundo desde nuestro rincón?

  1. Ciber acoso: No podemos negar que en redes sociales hay un grupo de gente cuyo objetivo es molestar, dañar, denigrar, la vida de personas que en muchos casos ni siquiera conocen, evitemos ser parte de este grupo, exhibamos que somos distintos a ellos, propaguemos el amor, la armonía, la amistad, no aceptemos su comportamiento, sepamos distinguir cuando las palabras y acciones ocasionarán un daño en las demás personas antes de compartir, publicar o comentar sobre los demás. 
  2. Amor de familia: los núcleos familiares sin importar qué tipo de familia sean, son fundamentales para criar hijos con amor, educar con amor por sobre todas las bases que le des a un niño para crecer, si ama lo que hace ayuda a cambiar al mundo porque nace un profesional apasionado, enseñarle a amar el planeta en el que vivimos a tener conciencia de los recursos naturales, a reciclar, a no ser consumista, a no ser egoísta con los demás, a querer a los animales y tratar bien a sus mascotas, todo eso se enseña en la casa. 
  3. El amor de Dios sobrepasa cualquier entendimiento, el que ha experimentado el amor de Dios en su vida sabe que: nos hace fuertes, tolerantes, nos detiene de hacer cosas indebidas, somos llenos de alegría, canalizamos mejor los momentos difíciles y somos mejor aporte para los demás. (Lea «La preeminencia del amor» 1 corintios 13) 

Como les dije al principio aprovecho que febrero es caprichoso, nos hace y deshace a su antojo y nos tira cualquier discurso sobre el consumismo al suelo, cierro los ojos, me trueno el cuello y propongo que reflexionemos más sobre el amor y hagamos tributo a esas cadenas de solidaridad y apoyo que se hacen viral en estos tiempos. 

Para que nos quede un buen sabor de boca les dejo dos frases que hacen parte de una carta que encontré hace mucho tiempo en internet en la que Albert Einstein le habla a su hija del amor.